No sabría decirte exáctamente qué día entró, lo que sí sé es que el primer signo de que se había colado en casa fué el desorden. El desorden siempre ha vivido conmigo, pero este del que hablo era diferente, ajeno, antipático. No correspondía con el orden cronológico de uso de los objetos, cosas que nunca uso estaban al alcance de la mano, mis enseres cotidianos los encontraba bajo montañas de ropa de invierno o entre montañas de libros polvorientos... Estaba claro: Algo estaba liandola parda en mi propia casa.
El bichito en cuestión
La situación ahora se ha vuelto insostenible. Las cajas se apilan en el pasillo, enormes gatos de pelusa salen en orda de debajo de los muebles para perseguirnos por el salón, la cocina se ha convertido en una especie de cacharrería de la 1001 Noches, el dormitorio es una cordillera de lana y algodón, naftalínica y coloreada... Mis enseres desaparecen, nuestro humor se va agriando y ya no sé cuánto más podremos soportarlo. Sólo pienso en el fuego purificador, meterle fuego a todo y quemar con el al monstruo. Si no lo hago, no creo que dure más de 10 días en la casa. Me iré. Abandono. ¡¡Puertatierra, vuelvo a tí!!
Cortometraje "Mudanza" from Juan Mompeán on Vimeo.